All for Joomla All for Webmasters

Fervor y cárcel

La visita que realiza desde ayer el Papa Francisco a Cuba tiene el objetivo de ampliar la presencia de la Iglesia Católica en la isla donde pretende construir nuevos templos y abrir escuelas religiosas. El viaje también fortalece la posición del Cardenal Jaime Ortega como interlocutor único y, por momentos, vocero extraoficial del castrismo. Y le da una buena mano de arrebol sagrado a la dictadura.

Ganancia y beneficios para los anfitriones y el viajero. Misas multitudinarias organizadas por el partido comunista y amables intercambios de discursos piadosos con la retórica del ateísmo científico. Grandes sectores de la sociedad de rodillas en los confesionarios y frente a los altares porque el régimen le concede gran importancia política al viaje y lo agradece con esa devoción masiva y forzada.

"El Papa cumple con las exigencias del Gobierno cubano: no puede hablar con quienes trabajan por un cambio real en el país"

Confinada en su sitio de siempre por la represión y la violencia policial están la oposición pacífica y los defensores de los derechos humanos. Solicitaron con tiempo un encuentro con el Papa Francisco, un contacto breve para que se les escuche, pero unos días antes de que el religioso despegara de Roma, les llegó la respuesta de Federico Lombardi, el portavoz del Vaticano. El Papa no lleva en su agenda ni un minuto reservado para ellos.

La comitiva católica ha cumplido con disciplina las exigencias que el Gobierno cubano impone a sus invitados. No pueden encontrarse con representantes de los grupos de los activistas criollos que trabajan por un cambio real en el país. Ni con las Damas de Blanco, que reciben golpizas de la policía cada domingo frente a la iglesia habanera de Santa Rita y trabajan por la libertad de las decenas de presos políticos, algunos de ellos, como el artista plástico Danilo Maldonado, hoy en huelga de hambre después de nueve meses en una celda de castigo sin que se le celebre juicio.

El Papa Francisco no lleva en su programa ningún tema que pueda molestar a quienes le han entreabierto la puerta de su país. Realiza esta visita misericordiosa para dialogar con los que lo convidaron, acercarse con sus oraciones a todos los ciudadanos y solicitar que se levante el embargo comercial de Estados Unidos a Cuba. El visitante, ya se sabe, no debe inmiscuirse en asuntos internos. Así es que no va a pedir también que el Gobierno levante el bloqueo total que le ha impuesto al pueblo cubano desde mediados del siglo XX.