All for Joomla All for Webmasters

¿Por qué incineraron a Laura Pollán?

1-laura-p-300x215
¿Por qué la velaron sólo dos horas, si en Cuba la costumbre es velar a los muertos durante casi 24 horas antes de darle sepultura? En caso de que el cuerpo no resista mucho tiempo en el féretro, debido a la enfermedad causante del deceso, además de amortajarlo y ponerle hielo, se puede reducir el tiempo del velorio, a 12 horas, tal vez 6, pero no dos horas nada más.

¿Por qué ese apuro por incinerarla? Se supone que le hicieron autopsia y sus resultados en unos días deben ser conocidos.

Lo otro que molesta y duele, es soportar que cuando fallece un disidente o familiar cercano a un opositor, las fuerzas represivas montan operativos en funerarias y cementerios. Lo hicieron cuando murió mi tía Dulce Antúnez, la madre de Vladimiro Roca, el 25 de abril de 1995. También con el opositor Jesús Yánez Pelletier, el 18 de septiembre de 2000.

 

Hace apenas unos meses, organizaron un comando especial para exhumar e incinerar los restos de Orlando Zapata. Después, mantuvieron controlada a Reina Luisa Tamayo y su familia durante sus trámites finales para viajar a Estados Unidos. Control que mantuvieron hasta que montaron en el avión,  impidiendo que la prensa extranjera pudiera entrevistarla.

Ya convertida en cenizas, nunca se sabrán las verdaderas causas de la muerte de Laura, ni de los medicamentos que le dieron -o le dejaron de dar- y si dejó de respirar por sí misma o utilizaron algún tipo de paliativos para hacer menos angustioso su final.

No es Laura Pollán la primera -ni será la última- cuya muerte está rodeada de signos de interrogación en Cuba. Incluso entre los incondicionales al régimen se han producido fallecimientos sospechosos.

Como el ‘infarto’ que en prisión (las cárceles y hospitales son sitios propicios para decesos ‘súbitos’) le provocó la muerte al ex general y ex ministro del interior José Abrantes, el 23 de enero de 1991. O el ‘accidente’ de tránsito que el 11 de marzo de 1998 le costó la vida a Manuel Piñeiro, alias Barbarroja. Tanto Abrantes como Piñeiro fueron dos de los hombres más fieles a Fidel Castro y su revolución. Y los dos murieron en extrañas circunstancias.

La misión, relato de ficción de Iván García publicado en este blog, no está muy lejos de la realidad. En Cuba, ya se sabe, cualquier cosa puede suceder.