Fracaso de las políticas hacia Cuba

Entonces, la lucha clandestina, Bahía de Cochinos, los alzados, las bombas, los atentados, el feroz discurso antitotalitario y los miles de fusilados y presos políticos no consiguieron derrocar a Fidel Castro. Como dicen los heraldos del cambio-fraude, la confrontación no ha dado resultados en 57 años.

Entonces, si tomamos como fecha de partida el Diálogo de 1978, debemos admitir que los viajes de los exiliados, las remesas, los intercambios artísticos y académicos, los maceítos, las visitas de tres Papas, las visitas de Carter, los yates de los millonarios de Miami en Marina Hemingway y las ventas de pollos de Kentucky, tampoco. En fin, que la política del apaciguamiento tiene ya 38 largos años con sus libros en rojo.

Liberación salvaje y caminos auténticos

Madrid– Me contaron algunos amigos y lo han dejado escrito centenares de personas en libros y artículos. Llegar a la libertad por cuenta propia en medio de la candela y el asedio, sentirse libre y actuar como un ser humano pleno, con pensamiento propio y decisión para vivir bajo una dictadura brutal y enfrentarse a ella, es el sentimiento más profundo y grato de la dignidad individual que puede experimentar un cubano.

Se habla en esos testimonios de una liberación casi salvaje, aunque no desaparezcan, al amanecer de aquel día o de aquella noche reveladora y prodigiosa, todos los temores y las prevenciones. Y las penurias y peligros alcancen otras categorías, unos dominios que ahora también se pueden seleccionar, en la medida del compromiso con el nuevo destino.

Cuba, memoria y justicia

Policías cubanos piden identificación en las cercanías del Paseo de El Prado, en La Habana. Archivo el Nuevo HeraldPolicías cubanos piden identificación en las cercanías del Paseo de El Prado, en La Habana. Archivo el Nuevo Herald

De la reconciliación y el perdón se le habla mucho a los cubanos. Sobre todo a los cubanos del exilio. Habla la Iglesia de Cuba, la Iglesia de Miami, los empresarios que quieren hacer negocios con Raúl, los funcionarios de Obama, los artistas que van y vienen de La Habana. Quien no crea en la reconciliación y el perdón es un apestado. Un recalcitrante emisario del ayer.

Pues bien. Yo no creo en la reconciliación ni el perdón. Creo en la memoria y la justicia. Sin memoria ni justicia Alemania no hubiera superado el nazismo ni Japón su genocida vocación imperialista. ¿Alguien puede citarme mejores ejemplos de transición democrática? La reconciliación y el perdón son construcciones culturales. Pero la memoria y la justicia tienen una concreta y universal implementación institucional. Aclárese que a los cubanos no nos piden la reconciliación y el perdón para enterrar a la dictadura sino para perpetuarla.

Como si fuéramos a La Habana

Lilo Vilaplana, un escritor y director cubano de cine y televisión que vive en el exilio, es el dueño de una extraña y poderosa compañía de viajes. No tiene aviones ni guías turísticos. Es talento puro, sensibilidad, emoción y compromiso con la libertad que consigue llevar a los espectadores hasta la áspera y peligrosa realidad de su país. Yo acabo de regresar de una visita de 30 minutos a La Habana con el corto La casa vacía, una obra de ficción que retrata unas vidas y descubre el espíritu de la marginalidad, la represión y la incertidumbre.

La cinta, realizada con pocos recursos y filmada en Miami con un elenco de actores de primera categoría, cuenta una historia de amor entre dos jóvenes y, a través de esa historia, entra en algunos de los asuntos más graves que padece la sociedad cubana de hoy: la división familiar, la obsesión de salir de la isla en precarias balsas y arriesgar la vida en el mar para librarse de la dictadura a encontrar el provenir en otro sitio y la violencia policial contra los grupos de la oposición pacífica.

Un encuentro con las Damas de Blanco en La Habana

En los alrededores de la Quinta Avenida y la calle 26, en el barrio habanero de Miramar, se desarrolla cada domingo un drama épico. Hacia allí me dirigí a las diez de la mañana del domingo 4 de octubre del 2015.

Una decena de Damas de Blanco conversaban y se saludaban, cuando me les acerqué con los atributos correspondientes a su organización, un pulóver y una gorra blancos, y les pregunté dónde estaba Berta Soler. “A sus espaldas”, me respondieron. Berta daba muestras de asombro. Comenzó a llover y todos nos refugiamos en la pérgola del parquecito cercano al templo y allí improvisé unas palabras.

“Vengo desde lejos de manera totalmente pacífica y legal para demostrarles mi aprecio, como el de tantos miles de cubanos del exilio, una mayoría silenciosa, que desearían estar junto a ustedes en estos momentos”.

La oposición no ama los perros

Ellos siguen en la calle o en la cárcel, de frente al castrismo.
El enojoso asunto de los derechos humanos pasa a un tercer plano.
Asociaciones como Las Damas de Blanco suelen ser el centro de los ataques.

Madrid – Los acusan de todo, desde ser demasiado radicales o muy conservadores. De no amar la paz, el trópico o los perros. Los ponen en las cuarterías políticas que diseñan los propagandistas. Los descalifican con insultos directos y con reseñas donde el odio se pone un sombrero de paja y unos lentes de sol. Hay que hundirlos y olvidarlos. Pero ellos siguen en la calle o en la cárcel, de frente al castrismo, bajo los golpes de la policía y esas otras palizas.

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