Memoria de un criminal

Acaba de darse a conocer el fallecimiento de Fidel Castro. Su muerte no me produce alegría. Lo que me produce horror es recordar su vida. Es la vida de un criminal hambriento de poder e hinchado de arrogancia. El más antiguo tirano del mundo, con un reguero de dolor, de sangre y de miseria que se ha prolongado por más de 57 años ininterrumpidos, aunque en los diez últimos hubiera dado en herencia ese poder tiránico a su hermano.

Conquistó al poder gracias a la mentira, más que a las armas. Mintió a los cubanos y al mundo entero haciéndoles creer que su revolución daría más libertad. No llevaba ni semanas en el poder y ya estaba asesinando rivales políticos. No habían pasado muchos meses y ya estaba declarando abiertamente que Cuba se había hundido en la negrura del comunismo, del que sigue sin salir.

Habrá a partir de hoy quienes le rindan homenaje. No solo los que ven en Pablo Iglesias una reencarnación barata del tirano con barbas. También todos aquellos, como los ministros de Felipe González, que fueron en peregrinación a La Habana a dejarse humillar por un engreído que se divertía teniéndolos hasta la madrugada en la ansiedad de la espera, a ver si el comandante se dignaba pasarse un rato a reírse de ellos.

La rutina del dolor de otros

Cuando la represión se incorpora al devenir diario y se convierte en un hecho natural, una costumbre que se acepta como se aceptan los amaneceres o el calor del mediodía cubano, pierde perfil noticioso se desvanece en los medios y pasa a ser otro informe de oficio para las instituciones de derechos humanos. La violencia policial se queda en unas pocas líneas de letra muerta.

Eso sí, quienes no pueden conformarse con la normalidad de esos episodios que programa y realiza la dictadura con precisión de cirujano son los ciudadanos que reciben las golpizas, los allanamientos, los insultos, los mítines de repudio y otros agravios que incluyen a sus familias. No los deben ver con indiferencia los cubanos, ni los defensores de los derechos humanos en las grandes democracias del mundo.

Los ataques del gobierno contra las Damas de Blanco, que se han realizado durante 75 domingos seguidos, con algunas otras jornadas de palizas extras, son el ejemplo más evidente de esa tendencia a asumir con normalidad los atropellos a las mujeres que reclaman de manera pacífica la libertad de los presos políticos y cambios reales en la sociedad.

Cinismo y prensa libre en Cuba

Para quienes observan sin lentes oscuros o cristales graduados la realidad cubana los cambios que se aprecian dentro de la isla en el universo de la libertad de expresión tienen que ver con fuerzas ajenas a la voluntad del régimen. Hablo del paso implacable del tiempo, los avances de la ciencia y la tecnología y la acción directa de la sociedad civil.

Los funcionarios policiales, represores primitivos del periodismo independiente que surgió en la década de los 90 del siglo pasado, se han visto obligados a darle un giro a su trabajo. Ya no hacen nada con confiscar máquinas de escribir, fax, ordenadores, hojas en blanco, bolígrafos chinos o con meter a unos cuantos en las celdas de castigo.

No, esos métodos son inútiles. Ahora tienen que evitar que los profesionales de las comunicaciones, periodistas y blogueros, puedan acceder a Internet. Y, lo que es más grave, ellos y sus jefes deben trabajar las 24 horas del día y censurar a degüello los medios libres que entran a Cuba por esa vía para que la población no sepa nada del mundo que la magia de los satélites puede deslizar de San Antonio a Maisí.

Nada de esto quiere decir que se haya desechado definitivamente el asalto a las viviendas de los periodistas y blogueros, el robo de instrumentos de trabajo y las golpizas, ni que se haya descartado el persuasivo candado chino de los calabozos. Se trata de que la prioridad es la batalla para de que los comunicadores no utilicen Internet para hacer su trabajo y que los ciudadanos sigan presos en las historias de los panfletos oficiales.

Otro asunto difícil para la policía es que los reportajes, artículos de opinión y piezas noticiosas que escribe el periodismo alternativo aparece en cualquier punto del país porque es un movimiento que crece, se arraiga, se hace más profesional y está formado por una mayoría de jóvenes preparados para contar la vida diaria sin anestesia y con habilidades también para sortear las trampas de la policía.

El lenguaje directo y abierto de esos periodistas y la manera de abordar los temas que realmente tienen interés tanto dentro como fuera de la Isla, los distancia obviamente de la cantaleta de los escribidores gubernamentales que deben poner en formatos periodísticos el discurso muerto del socialismo.

Con todo este panorama delante me gusta releer al maestro Ryzard Kapusciski (1932- 2007), autor del libro Los cínicos no sirven para este oficio.

El gran comunicador polaco, que sobrevivió a 27 revoluciones, reportó desde 12 frentes de guerra y fue condenado a muerte cuatro veces, pensaba así de su trabajo: “El verdadero periodismo es intencional, a saber: aquel que se fija un objetivo y que intenta provocar algún tipo de cambio. No hay otro periodismo posible. Hablo obviamente del buen periodismo”.

[En El Nuevo Herald]

Carolin Emcke: «Los derechos humanos están exentos de condiciones»

La periodista y ensayista alemana recibió ayer en la Feria del Libro de Fráncfort el premio de la Paz, que otorgan los libreros alemanes
 
Tal y como se anunció en junio, la periodista y ensayista alemana Carolin Emcke ha recibido en Fráncfort el premio de la Paz que cada año entrega la Asociación de Libreros alemanes en el marco del cierre de la Feria del Libro. Emcke respondió al galardón, dotado con 25.000 euros –en años anteriores lo han recibido Ernesto Cardenal, Jorge Semprún y Mario Vargas Llosa, entre otros– con una llamada a luchar contra el odio en todas sus formas: «Todos somos responsables de todas las formas cotidianas de desprecio y denigración», manifestó Emcke a los asistentes, entre quienes se encontraba el presidente de Alemania, Joachim Gauck.

Convertibles para los antiguos enemigos

MADRID – Con las ruinas del socialismo y el glamour de los almendrones americanos de los años cincuenta como escenario morboso y especial para estrellas internacionales de la moda, la música, el cine y la televisión, la dictadura ha conseguido que la vida real de los cubanos, la represión, las golpizas, la escasez, la marginación y las duras cifras de la emigración pasen a un segundo plano en los principales medios de prensa de la vieja Europa.

Es verdad que lo espectacular, lo novedoso, es que Chanel desfile en el Paseo del Prado para la familia de los Castro, unos cuantos amigos y otros tantos guatacas locales agradecidos y emocionados. Como es cierto que la noticia, al menos en España, sea las próximas visitas de los cantantes Julio Iglesias y Raphael y del compositor José Luis Perales, y que otros artistas se preparen para pasear con lentes oscuros por el Malecón en convertibles repintados y con carburadores de yipis rusos.

Tamboril de casa ajena

Cartagena de Indias ha sido el escenario de un acontecimiento que marcará el futuro de Colombia: el acuerdo de paz. Más de 50 años de enfrentamiento se cierran gracias al diálogo, la generosidad, el arrepentimiento, el perdón y el homenaje a quienes lo merecen.

La mesa de diálogo para el acuerdo de la paz estaba compuesta por los implicados en el proceso, a saber, los mediadores, el Gobierno colombiano, la guerrilla de las FARC  y los afectados por la guerra, es decir, las víctimas.

Este proceso tendrá sus detractores y defensores, como lo tienen todos los acuerdos. No es mi objetivo analizar en profundidad sus debilidades ni fortalezas. Pero sí lo es aseverar que para resolver  un conflicto es condición sine qua non reconocer que existe. Este ha sido el valor del presidente Juan Manuel Santos y de las FARC, y esa ha sido la cobardía del gobierno Cubano.

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Berta Soler Speaks Out About State-Sponsored Violence Against Activists

The World Movement for Democracy recently interviewed, Berta Soler, leader of the Ladies in White, about the struggles and triumphs of being an activist in Cuba. The Ladies in White –mothers, wives and relatives protesting on behalf of political prisoners – are frequently targets of state-sponsored violence in Cuba. Cuban authorities often arrest, and physically assault the peaceful activists during their weekly Sunday marches. Despite the government’s brutality, the Ladies in White have continued to march on, garnering support from the international community, and inspiring Cuban activists to fight for democracy. 

Ellos esperan por ti

53 domingo represivo contra #TodosMarchamos

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