All for Joomla All for Webmasters

Derechos humanos hasta nuevo aviso

Una buena parte de la diplomacia de la Unión Europea usa en los últimos meses unos espejuelos especiales a la hora de observar la realidad de Cuba. Esos lentes no reflejan el paisaje debido a una graduación clínica. El tratamiento de sus cristales es obra de técnicos en política exterior, asesores financieros y expertos inversionistas que consiguen detectar dinero entre las ruinas y, lo que es peor, desaparecen del panorama inoportunos sectores de la sociedad.

Los anteojos se distribuyen en las cancillerías con un manual para interpretar con simpatía y credulidad los mensajes del régimen y la propaganda de sus panfletos.

Así es que, como las gafas y el manual están diseñados también para borrar del horizonte a la oposición pacífica y el periodismo independiente, enseguida los agudos observadores del viejo continente comenzaron a percibir la voluntad de grandes cambios y avances económicos y la perspectiva de cierta apertura democrática en el gobierno de la Isla.

Con esa visión sesgada y el entusiasmo arrebatador de los inversionistas y empresarios, el bloque de los países de Europa comenzó este año un ciclo de conversaciones con el grupo de poder de Cuba para normalizar sus vínculos diplomáticos y comerciales y echar por tierra la llamada Posición Común, que desde 1996, condiciona las relaciones al respeto de los derechos humanos y el desarrollo de la sociedad civil en el edén tropical de los obreros.

Se reunieron en mayo y en agosto para tratar asuntos de cooperación y apoyos y las conversaciones fueron fluidas, cordiales y provechosas para ambas partes. En enero debía producirse una tercera ronda en La Habana para entrar en materia de derechos humanos directamente. Ahí le dio la perreta a la cúpula comunista y esta semana anunció que la cita quedaba aplazada hasta nuevo aviso.

Los funcionarios que trabajan en el dominio de las relaciones exteriores tienen que renunciar al asombro. Están obligados a creer con firmeza en los escenarios que se dibujan con sus aditamentos y sus capacidades, por eso los europeos buscan con serenidad y ceguera los motivos que pueden haber molestado a los jefes revolucionarios, tan ocupados en estos días por los festejos de sus 56 años de entrega a la lucha desinteresada por el poder y el bienestar de su familia y sus amigos.

Se comenta que los líderes tropicales del proletariado se sienten ofendidos por una exposición de pintura de un artista lituano o por unas declaraciones del canciller español José Manuel García Margallo, pero la respuesta está en la esencia del totalitarismo.

La verdad de la negativa tiene que ver con la disposición permanente de la dictadura a reprimir con violencia cada hora, como hicieron el viernes, a la oposición, las Damas de Blanco y al periodismo libre, los cubanos que se desvanecen en los espejuelos de los diplomáticos y se quedan sin voz ni opinión en los manuales y el miedo de las cancillerías.

[Publicado en El Nuevo Herald