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LA BATALLA DE LOS GLADIOLOS.  

María Elena Alpízar Ariosa

Aunque existan personas, quienes se muestran escépticas tocante a que ocurra algún cambio positivo por parte del gobierno, respecto a las marchas pacíficas que efectúan las Damas de Blanco; y otras pocas opinan -con un cierto dejo de ironía- que,
"las caminatas y las florecitas en las manos no tumban al régimen castrista".
Es evidente, que las Damas de Blanco han removido los cimientos del terror, construidos por los personeros del régimen totalitario en Cuba. Con sus acciones pacíficas han logrado que muchas mujeres, quienes no tienen familiares presos, se les unan en el re-
clamo por la libertad de sus seres queridos, encarcelados injustamente en las prisiones cubanas.
Estas mujeres, denominadas Damas de Apoyo, no sólo demuestran su valentía acompañando a las féminas familiares de los presos en sus diferentes actividades, sino que llevan más allá su heroicidad al soportar estoicamente las injurias y los golpes, por tal de
defender también los derechos inalienables que cada una de ellas poseen como seres humanos, y que les han sido conculcados
-al igual que a los demás cubanos- por los castristas.

A saber, derechos y libertades fundamentales como son los: de opinión; de expresión; de reunión; de asociación pacífica; de circular libremente; de no ser arbitrariamente detenido; ni sometido a tratos crueles, inhumanos o degradantes.

La policía política cubana -haciendo uso de su habitual prepotencia o el de sus infinitos recursos, para implantar el terror y di-
fundir las infames calumnias- subestimó las consecuencias de las justas demandas reiterativas realizadas por las Damas de Blanco, durante estos últimos 7 años.

Nunca pensaron los alabarderos del régimen, que mujeres de diversa regiones del país vendrían a La Habana, venciendo todos los
obstáculos, para adherirse a la causa de sus compatriotas capitalinas.

Ya la llama prendió. De nada vale utilizar contra ellas: las brutales agresiones, los arrestos, las amennazas, los denuestos a la moral o los burdos chantajes.

Asimismo, personas alrededor del mundo admiran  y demuestran la solidaridad para con las Damas de Blanco mediante: firmas en declaraciones de protesta a su favor; plantes frente a las embajadas cubanas o marchas y concentraciones multitudinarias en
disímiles avenidas y plazas del orbe. Jamás el mundo se había volcado, como ahora, para analizar la situación dramática por la que atraviesa Cuba.

Por lo que, las Damas de Blanco han sido las genuinas impulsoras de lo anteriormente expuesto. Sin que nos quepa la menor duda,
nunca antes se vio la creciente debilidad de los estamentos del régimen cubano. Y todo por causa de un grupo de mujeres sin base, ni estructura política alguna; a quienes sólo les une el amor familiar.

A fin de cuentas, entre tantas y tantas batallas perdidas a lo largo de medio siglo, las Damas de Blanco con sus caminatas pacíficas y sus gladiolos en las manos han ganado la primera batalla, quizás sea la que dé inicio a la victoria final.

Considero que, tanto los incrédulos como los sarcásticos deben revaluar con objetividad sus dudas y opiniones, al respecto. Los
hechos, que estan ocurriendo en Cuba, hablan por si solos.

María Elena Alpízar Ariosa.
Periodista Independiente.