Opositores denuncian la 'constantinización' de la Iglesia cubana

DDC 

La Habana

28-04-2012 - 3:06 am.

Acusan al cardenal Jaime Ortega de dejar 'tocadas para siempre' las relaciones Iglesia-disidencia, tras su errática conferencia en Harvard.

Varios representantes de la disidencia, entre ellos católicos y evangélicos, denunciaron el viernes las "desafortunadas" palabras del cardenal Jaime Ortega en un encuentro con estudiantes de la Universidad de Harvard.

Interrogado sobre los disidentes que poco antes de la llegada del Papa tomaron un templo en La Habana, Ortega negó que fueran expulsados por la fuerza y los describió como "delincuentes" y personas de "poco nivel cultural".

"Es muy penoso que un pastor haga estas declaraciones denigrantes, y hable con tal sentido de rechazo", afirmó el reverendo bautista Mario Félix Lleonart.

El pastor dijo a DIARIO DE CUBA que "se supone que la Iglesia esté junto a los pobres, pero la cubana vive un proceso de constantinización, de Iglesia perseguida a Iglesia al lado del emperador".

El emperador romano Constantino I, El Grande, hizo grandes donaciones a la Iglesia y fue considerado como el primer emperador cristiano. Gracias a él, la Iglesia dejó de ser perseguida por el Imperio, para ser acogida por el Emperador.

Manuel Cuesta Morúa, portavoz del Partido Arco Progresista, coincide en que las declaraciones de Ortega fueron "desafortunadas" y cree que "con cada paso, el cardenal pierde cada vez más legitimidad frente al pueblo de Dios".

"Ortega tiene una tendencia muy clara a utilizar el mismo lenguaje del código penal cubano. Él estuvo en las UMAP por un calificativo de ese tipo [delincuente]. Es una ironía muy amarga que ahora utilice el lenguaje prestado por el Gobierno", apuntó el líder socialdemócrata.

Cuesta considera que este último suceso "deja tocadas para siempre las relaciones Iglesia-disidencia, por lo menos con la iglesia que representa Ortega, pues ha roto la posibilidad del diálogo y la mediación".

'Inquietante tendencia a alejarse de la verdad'

El presidente de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, Elizardo Sánchez, concuerda con que, "lamentablemente", las relaciones entre la Iglesia y el movimiento opositor quedarán "afectadas".

"Y todo, por su afán de acercarse cada vez más al Gobierno, movido por una actitud de pragmatismo político que le aleja de la mayoría del pueblo", advirtió Sánchez, quien además criticó que el arzobispo dijera al L'Osservatore Romano que en Cuba no quedan presos políticos.

"Es inquietante su tendencia a alejarse de la verdad de los hechos", apostilló el activista.

Por su parte, el periodista independiente Guillermo Fariñas dijo que "sorprende que un ex-preso político, como lo es el cardenal, crea en las versiones jurídicas del Gobierno".

"Su lenguaje se asemeja al de las autoridades. Veo cierta tendencia oportunista. Ahora la jerarquía católica recibe prebendas materiales del Gobierno y se olvida de que todos somos hijos de Dios", explicó Fariñas.

'Un grave fallo'

En el exilio, Ortega y Alamino fue cuestionado abiertamente por el Partido Demócrata Cristiano de Cuba (PDC).

"Es un error muy grande, y una contradicción que lo cometa un miembro de la Iglesia", afirmó Marcelino Miyares, presidente del PDC.

El máximo representante de la democracia cristiana señaló que "cualquier grupo de personas tiene derecho a ocupar un templo, porque es un territorio neutral, un santuario".

"Son unas palabras muy inoportunas" del cardenal, añadió.

En un comunicado, el Comité Cubano Pro Derechos Humanos lamentó las palabras del cardenal en Harvard, "no solo por su persona, en cuanto a la pérdida de la confianza y crédito que muchos le tenían y le están retirando, sino por la nación cubana y lo mucho que él puede representar como autoridad moral".

El Comité considera que Ortega ha cometido "un grave fallo en sus declaraciones, que no están en nada acorde con su misión evangélica del cristianismo y el amor a todos".

"Nos atrevemos a pensar que si alguien esta sufriendo hoy sus faltas y equivocaciones en esa presentación de Harvard es el propio cardenal. Es un ser humano propenso a desatinos y se merece su oportunidad de rectificar", dijo una nota firmada por Ricardo Bofill y Oscar Peña.

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