Un mensaje a las Damas de Blanco
Antonio José Ponte
Ahora que España comienza a presidir durante un período la Unión Europea y que se aviva la discusión acerca de lo conveniente o no de la Posición Común hacia Cuba, era imprescindible contar con un espacio como éste para que el activismo de las Damas de Blancos sea conocido mejor en el ámbito europeo, y para que las gestiones hechas en Europa en nombre de las Damas de Blanco encuentren divulgación.
Las Damas de Blanco son el más conmovedor ejemplo de resistencia y de acción cívica dentro de Cuba. Su lucha por los derechos de esposos y familiares encarcelados es la lucha por los derechos de todos los cubanos, dentro y fuera de la Isla.
Va en estas líneas mi admiración por todo cuanto ellas hacen, y va mi enhorabuena para este sitio, donde podremos seguir de cerca sus empeños y sus esfuerzos.
Las Damas de Blanco
Zoé Valdés.
A veces sueño que me reúno con ellas, y con sus familiares, ya libres. Sueño que hay democracia en Cuba y que puedo regresar, entonces las visito, en la casa de Laura Pollán, y conversamos acerca del pasado, de los sacrificios, de los dolores causados por la vencida dictadura, y rememoramos a Gloria Amaya González, y a tantos otras y otros que murieron antes de ver y sentir la felicidad de ser libres.
Pero aún esto es sólo un sueño. Las Damas de Blanco siguen levantándose cada día en la más desconcertante soledad, sin embargo, no pierden la esperanza, ni el valor. Las Damas de Blanco son –con Martha Beatriz Roque-, las mujeres más valientes de Cuba, y junto con Wafa Sultán. Taslima Nasrim, y la birmana Aung San Suu Kyi, de las más corajudas del mundo. Visitan a sus familiares en las cárceles castristas desde la Primavera Negra del 2003, cada domingo inician una marcha por la libertad y la paz, oran, echan a volar palomas blancas en las calles habaneras, escriben cartas sencillas, pacíficas, reclaman al mundo y a sus representantes demócratas sus derechos y los de sus esposos, hijos, hermanos… ya que los que mal gobiernan Cuba no las escuchan. Estas son las causas por las que los castristas se atreven –amparados por el régimen- a golpearlas, a humillarlas, a calumniarlas e insultarlas, en plena calle.
Mujeres como las Damas de Blanco inspiran cada día mi trabajo de escritora, inspiran mi deseo de, como mujer, alcanzar su estatura, y como madre, poder llegar a la dignidad de todas ellas, pero sobre todo, a la de Gloria Amaya González. Algún día abrazaré a sus hijos, con eso sueño también.
Para Damas de Blanco
Adam Michnik Maciej Stasinski
La larga historia de la resistencia cubana contra la dictadura comunista de los hermanos Castro cuenta desde hace unos años con un fenómeno nuevo. No se trata solo de disidencias ideológicas en el seno de los revolucionarios victoriosos, como aquella del Comandante Huber Matos allá en 1959. No son los anticomunistas de siempre quienes abandonaron la isla después de la revolución y sobre todo después de proclamada su naturaleza comunista. No son los anticastristas del Escambray derrotados en 1965, muertos y exiliados. No son tampoco las decenas de miles de cubanos expulsados, obligados a emigrar o fugados a lo largo de las décadas de la dictadura que prefirieron el exilio a la opresión y privaciones en su patria. Tampoco son los disidentes de la época posterior que, como Héctor Palacios o Raúl Rivero, Martha Beatriz Roque u Oswaldo Payá, periodistas independientes, socialistas, liberales o demócratas cristianos, fundaron la oposición democrática interna resistiendo la tentación a emigrar y escogiendo la lucha desde dentro de la isla. Desde la lúgubre Primavera Negra de 2003 la resistencia cubana a la dictadura, además de la política o ideológica, ha adquirido una dimensión sencillamente humana. Son las mujeres, madres y esposas, de los 75 espíritus independientes, recogidos en la tristemente memorable jauría policial y enviados a prisión en el mejor estilo estalinista de las grandes purgas en la Unión Soviética de la década del 1930, quienes levantan una pacifica voz de defensa de unos seres humanos que no se resignan a vivir con la mordaza en la boca y una patrulla de seguridad al acecho. Ellas son la voz de un pueblo subyugado pero no doblegado, un pueblo oprimido y humillado, pero internamente soberano, libre y digno. Es la reivindicación de los derechos más primaria porque humana. Son Las Damas de Blanco.
Nosotros en Polonia, que conocemos la dictadura, la rebelión democrática de Solidaridad, y recién hemos celebrado los 20 años de nuestra transición democrática, no sólo apoyamos a todos los cubanos que buscan una vida libre, nosotros en Gazeta Wyborcza, el primer diario polaco e hijo de la transición democrática, hablamos y escribimos de Cuba, siempre cuando podemos. Deseamos a los cubanos que sepan iniciar su propia transición cuanto antes y sin derramamiento de sangre. Persuadimos a quienes quieren escuchar que el mundo democrático no debe escatimar esfuerzos para coadyuvar a que los cubanos consigan la libertad. Estamos a disposición con nuestra experiencia y la mejor voluntad. Las Damas de Blanco nos mantienen firmes y confiados en que este propósito es realista. Porque es humano.
Carlos Alberto Montaner
"Es muy importante que se recoja y divulgue el intenso trabajo cívico
y el enorme sacrificio de las Damas de Blanco dentro de Cuba. Estas
mujeres ejemplares luchan por la libertad de sus esposos, hijos o
hermanos injustamente encarcelados, pero el efecto de sus marchas y de
sus protestas alcanza a toda Cuba. De alguna manera, cuanto hacen
repercute en la conciencia moral de toda la sociedad cubana. Dentro de
una población casi totalmente intimidada por la dictadura, al menos
hay un grupo de mujeres que día tras día dan una lección de valor,
decencia y patriotismo. Los cubanos nunca podremos pagarles a las
Damas de Blanco cuanto han hecho y hacen por la libertad de todos". |